20 ‘pequecoyantinos’ se graduaron en un emotivo acto

Sin besos ni abrazos, con medidas de seguridad y distancia social, los alumnos de la Escuela Infantil PequeCoyanza y sus familias se despidieron de su educadora y su centro cerrando así la primera etapa educativa de su vida

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Los escolares más pequeños de Valencia de Don Juan tuvieron ayer su día grande. Después de un intenso curso escolar en PequeCoyanza, no exento del parón obligado por la situación de pandemia y sus primeros contactos con la educación virtual durante tres meses, cerraron su primera etapa académica con nota.

En un sencillo pero emotivo acto, dirigido por su educadora Bárbara Simón Villoria, y en presencia de sus familias, del alcalde de Valencia de Don Juan, Juan Pablo Regadera Rodríguez, de la concejala de Servicios Sociales, María del Mar Bueres Mosquera, así como de otros miembros de la corporación municipal, los alumnos, de tres años de edad, enfilaron simbólicamente su camino hacia el Colegio Bernardino Pérez, donde el año que viene comenzarán un nuevo ciclo.

La educadora Bárbara Simón, echando de menos la Escuela como lugar de la graduación pero resaltando que PequeCoyanza está representada con la gran fortaleza coyantina a nuestras espaldas, aseguró que “no podíamos fallar a nuestros alumnos, porque necesitábamos y queríamos daros la despedida que merecéis”.

Dirigiéndose a las familias en representación de la Escuela, recordó que “decir adiós nunca resulta sencillo, y más cuando hemos compartido tantas cosas estos meses, en un curso que empezamos con los ‘peques’ y sus llantos y vosotros con vuestros miedos, con sus miradas por descubrir algo nuevo y vuestras inquietudes por dejarlos en manos extrañas, con sus travesuras y vuestra esperanzas puestas en PequeCoyanza. Esperamos no haberos defraudado”.

Por su parte, el alcalde de la localidad, Juan Pablo Regadera Rodríguez, destacó “la profesionalidad y el enorme trabajo realizado” por las educadoras de la Escuela infantil y resaltó el “ejemplar comportamiento que durante el confinamiento tuvieron los más pequeños de las familias, que supieron adaptarse a la situación y llevarla con una normalidad, una constancia y una fortaleza envidiable”.