El coronavirus y la mente (II)

Para el Dr. Sellam, las tensiones psicológicas que se expresan con mayor frecuencia en forma de patología pulmonar son; la pelea, la sensación de ahogo, la falta de espacio vital, los problemas de comunicación y la presión socioeconómica.

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Para completar la publicación anterior, vamos a desarrollar más en profundidad aquellas circunstancias de nuestra mente que pueden debilitar nuestras defensas hasta el punto de alterar nuestra respuesta ante una infección.
Para ello recurriremos al gran maestro francés de la medicina psicosomática, Salomon Sellam.
Para el Dr. Sellam, las tensiones psicológicas que se expresan con mayor frecuencia en forma de patología pulmonar son; la pelea, la sensación de ahogo, la falta de espacio vital, los problemas de comunicación y la presión socioeconómica.
– La pelea: real, simbólica o latente, familiar y/o profesional. Imagínate una comida familiar donde se arrastran antiguos desacuerdos sin resolver, no dichos, insinuaciones, animosidades regularmente disimuladas detrás de una sonrisa de fachada, con el fin de no hacer explotar la poca cohesión existente. Lo mismo en el trabajo, una reunión con mar de fondo donde la persona no puede expresarse a sus anchas, testigo de luchas intestinas, de celos, de rivalidades ahogadas, etc. En todos los casos, la noción de aguantar la situación conflictiva en un ambiente insalubre o irrespirable, sin poder intervenir, se traduce regularmente en afectación pulmonar.
– La sensación de ahogo: Nos la encontramos con regularidad en los problemas familiares, en la pareja o en el trabajo. Ambiente irrespirable, sofocante, tóxico, insalubre, nocivo con sensación de sentirse excluido, sin poder expresarse,…con falta de AIRE!!.
– La falta de espacio vital: Atmósferas confinadas, viviendas pequeñas con muchos miembros, trabajo en lugares pequeños compartido con otros trabajadores, cárceles etc.
– Los problemas de comunicación : Ya sea por defecto, como algunas familias donde está prohibido hablar de ciertos temas, expresar abiertamente sus sentimientos o sus ideas, determinados trabajos donde la comunicación está limitada , o por exceso; he hablado demasiado y he provocado una escisión en mi familia o en el trabajo, a menudo el pesar invade la psique conllevando una culpabilidad que sobrepasa nuestro umbral personal.
– La presión socioeconómica: “Me veo obligado a cargar con los horarios, mi patrón y los transportes en común donde estamos apilados como sardinas durante dos horas al día, me decía un paciente “sin aliento” crónico, candidato a la gripe dos veces al año”.

En opinión de este médico dedicado hace muchos años a la medicina psicosomática, al margen del origen viral, hay un terreno favorable a su desarrollo, que precisamente se da habitualmente en fin de año; Es el tiempo de preparar las fiestas navideñas y de hacer un balance del año que termina. Pero no todo es felicidad, hay que organizarlo todo a la carrera, juntar a la familia, evitar los incidentes diplomáticos entre sus miembros, echar mano de recursos económicos que muchas veces no se tienen, pero no se pueden negar etc. En definitiva, una presión económica y social que se ve acentuada por el extenso tema de los malentendidos en el clan. Todo ello acaba con frecuencia con la sensación de; “ Me gustaría que las fiestas hubieran terminado ya y coger UN POCO DE AIRE ”. Nos nos olvidemos que el virus se declaró en Wuhan el 17 de Noviembre…
Otra muestra de la veracidad de estas afirmaciones son los conocidos vínculos entre las patologías pulmonares de los niños y el ambiente familiar. Para este especialista, “el niño con su enfermedad expresa habitualmente lo que no se hace en la familia. Así por ejemplo, una crisis de asma en el niño seria el testimonio de un clima de pelea o animosidad más o menos subyacente entre los padres y una bronquitis significaría un deseo de tomar un poco de aliento por parte de los padres o de uno de ellos, ante la presión familiar o socieconómica”.

Para el Dr. Sellam, las diferencias arcaicas entre el hombre y la mujer provocan que la mujer sea mas proclive a la afectación laríngea, mientras el hombre tendría mas tendencia a la somatización bronquial. Esto podría explicar la mayor frecuencia de neumonías en hombres estos días.