Desde Tindouf a León en busca de unas vacaciones en libertad

El calor sofocante del desierto no las derrite. El viento del siroco no las arrastra cuando sopla. El enemigo ocupante no las puede borrar. Hablamos de las ilusiones y sonrisas de los niños y niñas saharauis, que resisten, inocentes y limpias, en un lugar inhóspito e injusto que no es el suyo.

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Hace ya cuarenta años, desde el ya lejano 1979, que comenzó un programa solidario consistente en ayudar a los más pequeños de unos campamentos de refugiados que se habían formado en la Hamada argelina (el desierto de piedras donde no crece nada), a sobrellevar las terribles condiciones de vida en ese entorno hostil. Este programa se fue extendiendo por todo el territorio español gracias a las miles y miles de familias que se implican cada verano en abrir las puertas de sus casas a las niñas y niños de los “Hijos de las Nubes”. A León llegan casi cuarenta niños y niñas repartidos entre las dos asociaciones de la provincia, los Amigos del Pueblo Saharaui del Bierzo, y ASPED, la Asociación Saharui para el Desarrollo.
 A la sede de ASPED en la ciudad de León llegarán veinte niños y niñas este próximo miércoles día 3 de julio. Les daremos la bienvenida en el Centro Municipal de la Avda. Padre Isla 57. La llegada del los aviones que llegan desde Tindouf en Argelia, está prevista para las nueve de la mañana del día 3, les recogerán voluntarias de nuestra asociación y el encuentro entre los niños y niñas y las familias está programada entre las 12:30 y las 13:30. Se espera que estén presentes representantes del Ayuntamiento de León, pero el acto de bienvenida está abierto a todas aquellas personas solidarias con la causa saharaui, de las que estos niños y niñas son sus mejores embajadores.
Los leoneses están invitados  a acompañarnos en esa jornada de reencuentros y nuevos encuentros.”Necesitamos que se de a conocer  una causa que nace con el abandono de los habitantes de la provincia nº 53 de España por parte de una dictadora en sus estertores, que provocó un éxodo a través del desierto de miles y miles de compatriotas nuestros, y cuyo abandono se perpetúa día tras día desde hace de 44 años”. <<El calor sofocante del desierto no las derrite. El viento del siroco no las arrastra cuando sopla. El enemigo ocupante no las puede borrar. Hablamos de las ilusiones y sonrisas de los niños y niñas saharauis, que resisten, inocentes y limpias, en un lugar inhóspito e injusto que no es el suyo.>>