En pleno debate sobre el uso de las mascarillas Elena P. Rueda abandera la confección de estas para los colectivos más vulnerables

Elena no se siente una heroína, es puro pragmatismo y resolución.  Respecto a la puesta en marcha de esta iniciativa y sus objetivos nos dice. “nuestra finalidad, nunca ha sido servir de apoyo para el colectivo sanitario, a nosotros nos preocupó por un lado el desabastecimiento de mascarillas en las farmacias y por otro lado ese colectivo que parece no preocupar a nadie, nuestros mayores y personas sin recursos que no podrán comprar cada día una mascarilla de usar y tirar”.

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Ante la escasez de material y la extrema necesidad, Elena P. Rueda decide volcar sus esfuerzos en el desarrollo y  confección de mascarillas ‘caseras’ frente al coronavirus,   para  suministrar   una medida  indispensable de protección frente al coronavirus,  a los más vulnerables y en riesgo de exclusión social.

Elena se ha puesto al frente de un grupo de 4 modistas, los 5 pertenecen al equipo de voluntarios de la Asociación Activos y Felices.  Lo tiene muy claro cuando le preguntamos por la polémica sobre las mascarillas de tela de algodón “el SARS.CoV-2  se propaga a través de  gotas de saliva, tanto al toser, como al hablar. Buscamos que  el mayor número queden retenidas en la mascarilla, sin expulsarse al exterior. La nuestra consta de dos capas que permiten en su interior añadir un tercer filtro removible, que  añade una protección extra, en función de la naturaleza de dicho filtro. Siempre por supuesto, teniendo en cuenta mantener la distancia de seguridad, junto con el  resto de medidas y recomendaciones emitidas por   las autoridades sanitarias”

Elena no se siente una heroína, es puro pragmatismo y resolución.  Respecto a la puesta en marcha de esta iniciativa y sus objetivos nos dice. “nuestra finalidad, nunca ha sido servir de apoyo para el colectivo sanitario, a nosotros nos preocupó por un lado el desabastecimiento de mascarillas en las farmacias y por otro lado ese colectivo que parece no preocupar a nadie, nuestros mayores y personas sin recursos que no podrán comprar cada día una mascarilla de usar y tirar”. ¿Alguien ha pensado en el coste que tienen las FFPP2 que son las que nos están recomendando? En Italia, que van dos semanas por delante de nosotros, dicen que salgan a la calle con una bufando o un pañuelo  ¿Alguien sensato considera una bufanda no esterilizable más segura?, ¿nos va a decir con claridad lo que tenemos que hacer? ¿disponemos de dinero suficiente público y privado para tanta mascarilla? ¿El medio ambiente y el reciclaje que tanto nos movilizó hace unos meses le preocupan a alguien ante tanto desecho contaminado?

La directora de  EPRU CONTROL DE ANSIEDAD,  como Lda en veterinaria por la ULE, hace también referencia a las recientes declaraciones de  la jefa del grupo de Inmunología y Genómica del Instituto Marinas de Vigo, centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Beatriz Novoa “las mascarillas de tela hechas en casa o las desechables no protegen frente al virus completamente” no podemos garantizar que  el virus quede 100% retenido. Como reflexión final Elena nos dice,  “nos las ponemos  para proteger a los demás. Una barrera es mejor que ninguna, tres barreras que se esterilizan  por cocción después de cada uso, protegen más que una mascarilla quirúrgica contaminada,  usada durante una semana o más”

“Dejemos las mascarillas de uso sanitario para los que están cara a cara con el virus y mientras los políticos encuentran una solución,  desde las organizaciones sociales siempre  pegadas a la realidad, vamos por delante tomando decisiones, para resolver los problemas del ahora, aunque en algún momento, al igual que ellos podemos equivocarnos, no somos perfectos ni tenemos todos los recursos a nuestra disposición” manifiesta Elena.

“No quiero terminar sin dar las gracias a Pilar, Amparo y María Jesús voluntarias de la  Asociación Activos y Felices así como a todas las personas anónimas que nos están donando la tela, removiendo en sus armarios, e incluso deshaciéndose de las sábanas bordadas de las generaciones pasadas”, en este ejercicio conjunto de solidaridad y gestión de los recursos disponibles, para proteger a toda la comunidad.

Además durante el confinamiento, Elena continua atendiendo online a sus clientes y a todos aquellos que necesitan, hoy más que nunca,  realizar cambios en su alimentación, para mantener controlada la ansiedad,  y el estrés tan propios del momento. Estudiado cada caso concreto, recomienda cambios en su alimentación, complementación si lo necesitan, además de añadir, cuando  considera necesario  diversas terapias naturales, como el Mindfulness o la Nutrición Celular Activa, entre otros. “Cada persona es particular, con problemas y necesidades diferentes, a los que me adapto, para conseguir el máximo bienestar”.

Integrar los conocimientos, es su lema, por eso se siente muy feliz, ahora  como responsable  de voluntarios en el  área de Envejecimiento Activo de  la Asociación Activos y Felices   Elena asegura que los cuidados  para una vejez saludable comienzan  mucho antes, “al cumplir los 48 es un excelente momento de plantearnos los cambios en nuestros hábitos para disfrutar en los años siguientes de bienestar, actividad y salud. Hoy la esperanza de vida en nuestro país alcanza los 81 años de media, cuidarse para vivirlos en plenitud es indispensable. Resignarse a las enfermedades de la edad, y la polimedicación, sin actuar, te deja sin calidad de vida, durante un periodo muy largo. Yo cambio resignación por acción”