Escolarizar a niños y niñas de 2 años en “colegios” es una “mala decisión”

Si se impone al niño un paso demasiado brusco de uno a otro (pequeño grupo familiar a uno más extenso en cuanto al número de unidades), se le puede traumatizar a algunos de ellos y llevarlos, por falta de seguridad, a replegarse en sí mismo y a no establecer los contactos sociales

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Desde la Consejería de Educación se ha anunciado que, para el curso 2022-2023, los niños de 2 años asistirán a los colegios. Justifican su propuesta en que así le será gratuito a los padres. Desde la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE) explican que hay otras formas de hacerlo: en Andalucía existe la modalidad de “convenio” con las Escuelas Infantiles; en Madrid, el cheque escolar, etc. “Fórmulas que van mas acorde con la filosofía y lo que defiende el partido que Gobierna” según explica Juan Sánchez Muliterno, presidente de AMEI-WAECE .

Desde la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE), compuesta por profesionales de la educación infantil tanto pública como privada y que lleva más de 30 años en activo, se alerta del gran error que se está cometiendo. Como explica Juan Sánchez Muliterno, presidente de esta Asociación, “si bien es una acción muy plausible conseguir que estos niños tengan una educación gratuita, es evidente que dicha acción es un atentado contra los derechos de los niños, al margen de que dicha gratuidad puede conseguirse de otra manera”.

En los artículos 28 y 29 de la Convención de los Derechos del niño, especifican que todos los niños y niñas deben acceder a una educación de calidad que les permita desarrollar sus mentes hasta el máximo de sus posibilidades. Como explican los Informes Internacionales, esto solo podrá lograrse si reciben una educación de calidad desde los primeros años de vida. Y, como explican desde AMEI-WAECE, la calidad implica también a las instalaciones donde se desarrolla el proceso educativo que llevan a cabo los profesionales de la educación.

Desde esta asociación, invitan a D. Alfonso Fernández Mañueco a la reflexión y a que sea asesorado por expertos en educación infantil sobre esta decisión a calificada como “dañina para los niños”. En el escrito que esta asociación ha hecho llegar al Presidente de la Comunidad explican que (extracto):

Nadie pone en duda que una universidad no tiene nada que ver con un centro de bachillerato, tanto desde el punto de vista arquitectónico, como de organización. Lo mismo ocurre con un centro de bachillerato que debe tener características distintas de uno de primaria. Siguiendo este razonamiento, nada tiene que ver, desde el punto de vista arquitectónico y organizativo, un centro de educación infantil de 1º ciclo con uno de primaria. Los primeros centros infantiles fueron organizados en casas de viviendas o locales, que se adaptaron a las necesidades y requerimientos de un centro infantil, como sucedió con el kindergarten de Froebel o La casa del bambini de Montessori.

Así surgió la decisión de que la educación de los más pequeños requería una construcción propia que tomara en consideración todas las necesidades y particularidades de la edad en su conjunto y de sus períodos de desarrollo. Lo cual parece muy lógico: cada tramo educativo necesita un currículo y unas instalaciones adecuadas.

En los países de mayor desarrollo técnico en la edad (los países nórdicos, Islandia, Dinamarca, Reggio Emilia en Italia, entre otros) se crean las primeras construcciones propias para esta edad, lo cual obedece a los resultados científicos de las investigaciones. En la línea anteriormente indicada, ya hace tiempo UNESCO realiza un informe sobre la educación infantil en el mundo y las afirmaciones del Dr. Mialaret son contundentes:

Si se impone al niño un paso demasiado brusco de uno a otro (pequeño grupo familiar a uno más extenso en cuanto al número de unidades), se le puede traumatizar a algunos de ellos y llevarlos, por falta de seguridad, a replegarse en sí mismo y a no establecer los contactos sociales que son indispensables para la formación y desarrollo de su personalidad.

Y ello resulta obvio porque la educación ha de hacerse dentro de un contexto de afectividad, de modo que el niño o niña se encuentren en cada momento inmersos en un mundo amoroso y cariñoso para que motive y estimule sus capacidades potenciales, creando un clima emocional y educativo positivo, donde el proceso docente tenga una imagen relajada, en la que la educación se convierta en un momento esperado, más que un lugar generador de ansiedad y rechazo a la permanencia en el mismo. No es posible que el niño se eduque y se eduque bien, si se siente mal, si presenta un estado anímico desfavorable.

Las afirmaciones del informe de la UNESCO son muy claras, nos devuelve una vez más a la exigencia fundamental: conservar a los edificios su carácter de intimidad, con objeto de que los niños pequeños puedan conocer y reconocer fácilmente las caras adultas y las caras infantiles que van a formar parte de su nuevo universo. Y esto no se consigue con los colegios, sino con las Escuelas Infantiles.

No podemos imaginar a un niño de uno ni de dos años en el patio de un colegio, aun saliendo a horas distintas, bajo una canasta de baloncesto, o una portería de futbol, se “perderían”. Un niño de un año necesitará un patio con un arenero, con ruedas, con columpios. Un patio pensado para él, un mundo pensado para él. Un espacio único que conserve el carácter de una gran familia en cuyo seno el niño sienta seguro.
Para finalizar, desde la Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE) explican que “Mas allá de otras consideraciones, y si bien es una acción muy plausible conseguir que estos niños tengan una educación gratuita, esta se puede lograr de muchas maneras, como en otras comunidades autónomas (véase el caso de Andalucía o Madrid). Si la educación Infantil es una única etapa, no entendemos que existan dos modelos de financiación, uno para cada ciclo. Nos preguntamos porque el segundo ciclo está financiado y no el primero”. Desde AMEI-WAECE avisan que LLEGARÁN A HASTA LAS ULTIMAS CONSECUENCIAS, COMO SON LAS DENUNCIAS Y LOS TRIBUNALES si no se revierte esta situación.

La carta enviada a D. Alfonso Fernando Fernández Mañueco está disponible en este enlace.