Todo esto puede pasar el 28-A

El adelanto electoral obliga a los partidos a poner en marcha la maquinaria electoral, dejar de lado posibles crisis internas, y tratar de presentar una imagen de unidad junto al programa de Gobierno.

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Ahora León / Elecciones 28-A

Qué nos jugamos en estas elecciones?, ¿qué panorama político dibujarán las urnas?, ¿volverá a haber un Gobierno monocolor o los pactos serán imprescindibles?, ¿qué papel desempeñará la extrema derecha en un país con dos bloques claramente definidos? Estas son algunas de las preguntas que se abren con la convocatoria de elecciones, que ahondarán más si cabe en la división entre los dos bloques políticos.

Elecciones anticipadas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha decidido tirar la toalla apenas ocho meses después de su llegada a La Moncloa, después de que el Congreso, con los votos de la derecha y los independentistas, tumbara su proyecto de Presupuestos. Sánchez ha optado por someter a examen su gestión, especialmente su apuesta por el diálogo para resolver el conflicto catalán, y espera que estas urnas le permitan revalidar la mayoría de la moción de censura que derrotó a Mariano Rajoy. Su mensaje fue claro: “hay derrotas parlamentarias que son victorias sociales”, y es que a su juicio, los ciudadanos sancionarán el “bloqueo” de la derecha y los secesionistas a los Presupuestos con mayor gasto social de la historia. Así las cosas, y evitando el ‘superdomingo’ electoral en mayo, Sánchez fijó el 28 de abril como fecha para estas urnas.

 Una campaña larga y en plena Semana Santa

Aunque hasta el 12 de abril no empieza oficialmente la campaña electoral, desde que Sánchez anunció la fecha, los partidos comenzaron a armarse para la contienda sabiendo que ya ha comenzado. El adelanto electoral obliga a los partidos a poner en marcha la maquinaria electoral, dejar de lado posibles crisis internas, y tratar de presentar una imagen de unidad junto al programa de Gobierno. La campaña coincidirá en su pleno auge con la Semana Santa, que podría convertirse en un ‘calvario’ de sondeos y apuestas electorales.

 Dos bloques políticos enfrentados

Si algo ha escenificado el Gobierno de Pedro Sánchez es la división en dos bloques de nuestro panorama político. Por un lado, el bloque de la moción de censura, liderado por el PSOE y Unidos Podemos, y por otro, el bloque del 155, la derecha formada por PP y Cs, a la que previsiblemente se unirá la extrema derecha de Vox. La izquierda debe conseguir movilizar a su electorado y centrar la campaña en un: nosotros o la extrema derecha, mientras que PP y Cs previsiblemente utilizarán las negociaciones con la Generalitat y el juicio del procés para erigirse en los garantes únicos de la Constitución.

 El papel de Vox

Las encuestas dan por hecho que la extrema derecha irrumpirá con fuerza en el Congreso, como ya hizo en las elecciones autonómicas en Andalucía, convirtiéndose en una pieza clave para el bloque de la derecha. Aunque en ese momento, Cs receló de la formación de Santiago Abascal y aseguró que no pactaría con populistas, los de Albert Rivera han retirado ya el ‘cordón sanitario’ a los ‘verdes’, y se lo han puesto al PSOE. Así las cosas, según los sondeos, el bloque de derecha y ultra derecha logrará sumar mayoría absoluta, frente a la izquierda y los nacionalistas. Vox buscará en esta ocasión sacar el mayor rédito posible a su resultado, sea cual sea, y podríamos estar a las puertas de su entrada en La Moncloa, en un Gobierno liderado por el PP de Pablo Casado.

 La izquierda desmovilizada y en crisis

Sánchez es consciente de la parálisis en el electorado de izquierdas, por lo que el principal objetivo es conseguir la movilización con el argumento de enfrentar al bloque de la derecha. En esta tarea, debe contar con el respaldo de Unidos Podemos, aunque los de Pablo Iglesias aún se encuentran sumidos en su crisis interna y tratan de cerrar con Izquierda Unida los últimos flecos de los pactos para las confluencias electorales.

 La primera de cuatro citas con las urnas

Las elecciones generales serán el primer gran examen para los partidos políticos, el año en que también se celebran elecciones municipales y autonómicas, así como elecciones europeas. Sánchez quería evitar el ‘superdomingo electoral’ a toda costa, consciente de que quien no acudiese ese día a las urnas, no votaría en ninguno de los procesos. Sin embargo, para los ciudadanos resulta difícil comprender por qué se celebran en menos de un mes dos procesos electorales, con sus respectivas campañas electorales y el gasto que conlleva, por lo que esta maniobra se podría volver en contra de los socialistas.

 Las encuestas

Si en los partidos de fútbol, la afición se considera el jugador ‘número 12’, en las elecciones, las encuestas y sondeos electorales se convierten en un actor propio, ya sea por su acierto o por su error. Comienza ahora una oleada de previsiones y vaticinios que servirán para calentar el ambiente electoral. Después del fiasco en Andalucía, se espera que los sondeos tengan en cuenta a Vox, que aún no tiene representación parlamentaria fuera de territorio andaluz, aunque parece claro que logrará una irrupción similar en el Congreso y el Senado.

 ¿El fin de los Gobiernos monocolor?

Más allá de los resultados de estas elecciones, parece claro que estamos ante la llegada de un nuevo modelo político, basado en la necesidad de lograr pactos y acuerdos que permitan gobernar, y es que el bipartidismo ha podido vivir con Rajoy y Sánchez, los últimos Ejecutivos monocolor, teniendo en cuenta lo sucedido en Andalucía. Los pactos poselectorales tuvieron bloqueado el país tras las elecciones generales del 2015, que se repitieron en junio de 2016, y es que los partidos han de comprender que sin diálogo y disposición al acuerdo, la gobernabilidad resultará imposible.