¿En qué se diferencia cada tipo de vacuna contra el coronavirus?

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Poco más de un mes después del arranque de la vacunación contra el coronavirus en España, son ya tres las autorizadas por la Agencia Europea del Medicamento, las desarrolladas por las farmacéuticas Pfizer, Moderna y AstraZeneca.

Las vacunas ayudan al sistema inmunológico a reconocer y a defenderse contra una determinada enfermedad. Desde la irrupción de la pandemia se ha desallorrado una carrera a contra reloj en el universo científico para diseñar una vacuna contra el Covid-19, que ha dejado más de 106 millones de contagios y 2,3 millones de fallecidos. A día de hoy, a nivel mundial, se están desarrollando más de 200 candidatas a vacunas, que aunque tienen un objetivo común, utilizan distintas tecnologías.

¿Cómo funciona una vacuna?

Cuando se administra una vacuna, el organismo genera defensas conocidas como anticuerpos. Los anticuerpos reconocen las sustancias que no son propias del organismo (conocidas como antígenos), se unen a ellas y las neutralizan.

Las vacunas tradicionales se basan en administrar el virus debilitado o inactivado contra el que se quiere luchar. El objetivo es que nuestro organismo genere anticuerpos que lo bloqueen.

Las nuevas vacunas hacen que nuestras defensas actúen contra una proteína del virus llamada proteína S, clave para que este se una a la célula humana. La proteína S encaja en la enzima ACE2 de la célula humana como una ‘llave en una cerradura’, que abre una vía de entrada al virus que causa el COVID-19.

¿En qué se diferencia cada tipo de vacuna?
La Comisión Europea ha negociado varios acuerdos de compra de la vacuna con varias compañías farmacéuticas. Las vacunas desarrolladas son de tres tipos:

– ARN MENSAJERO: Son las desarrolladas por las farmacéuticas BioNTech/Pfizer, Moderna y CureVac, que no se habían utilizado previamente contra otras enfermedades. Estos sueros introducen en el organismo nanopartículas lipídicas que contienen ARNm. Este ARN mensajero incluye instrucciones para que nuestras propias células fabriquen proteínas S. Estas proteínas S son iguales a la del nuevo coronavirus.

Nuestro sistema inmune reconoce que esta proteína no debería estar en nuestro cuerpo y produce anticuerpos y linfocitos T. Los anticuerpos neutralizantes se unen a las proteínas S (antígenos) del virus impidiéndole continuar su camino, de forma que queda neutralizado. Los linfocitos T contribuyen a la memoria inmune. Si la persona vacunada se infecta más adelante, reconocerán la proteína S del virus y lo destruirán.

– Vectores virales: Son las vacunas de AstraZeneca/Universidad de Oxford y Jannsen/Johnson & Johnson, que se han utilizado previamente contra el virus del Ébola y virus del Zika. Al ser inoculadas, introducen en el organismo un virus diferente al coronavirus que contiene ADN modificado. Parte del ADN en el interior de este virus inofensivo se convertirá dentro de nuestra célula en muchas copias de ARN. El ARN contiene las instrucciones para que nuestras células fabriquen proteínas S. Al igual que las de ARN mensajero nuestro sistema inmune reconoce que esta proteína no debería estar en nuestro cuerpo y produce anticuerpos y linfocitos T, que neutralizan y destruyen el virus.

– Basadas en proteínas: Son las desarrolladas por las farmacéuticas: Sanofi/GSK y Novavax, que se usaron ante la Hepatitis A, hepatitis B y gripe. Estas vacunas introducen en el organismo fragmentos de proteína S y otros componentes del virus. Son pequeñas partes de esta proteína presente en el nuevo coronavirus. Estos fragmentos son de proteína S, propia del nuevo coronavirus. Estos sueros también producen anticuerpos neutralizantes y linfocitos T.