Los juguetes sexuales inteligentes son peligrosos por su fácil Hackeo

«El sexo sigue siendo uno de los temas que más tráfico genera en Internet y la pornografía es una de las puertas de acceso al que más rendimiento le sacan los hackers.

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Según fuentes de ABC absolutamente todo lo que tenga una conexión inalámbrica y un pequeño chip «inteligente» puede ser atacado por un cibercriminal. De hecho, cuanto más sencillo es el procesador, más fácil es «hackearlo», por lo que la nueva moda de los juguetes eróticos con conexión bluetooth pueden ser la puerta de entrada hacia tu intimidad.

Este tipo de dispositivos, que son fáciles de encontrar en grandes tiendas de comercio online, prometen conexión con el móvil para ser controlados de forma remota. Una idea que puede convertirse en un peligro, ya que si alguien ajeno al dispositivo intercepta estos enlaces puede provocar desde el robo de información personal a hasta el daño físico, ya que podría manejarlo para que funcione de forma diferente a como fue programado y crear lesiones al usuario.

Chantajes y rastreo
Sin embargo, según alertan desde la firma de seguridad Panda, los ciberdelincuentes estarían más interesados en la información a la que pueden acceder desde el juguete erótico. Al acceder a uno de estos aparatos, un ciberdelincuente avezado, solo tiene que entrar en su configuración para saber de quién es, así como saber cuándo y con qué frecuencia lo usa. Con sólo saber eso, ya tendrá la información suficiente para chantajear a su dueño.

De hecho, el protocolo de red «Bluetooth Low Energy» (BLE) que hace que estos aparatos sean ‘inteligentes’ es relativamente fácil de hackear. Tanto, que al encender el bluetooth, estos dispositivos están continuamente rastreando qué dispositivos hay cerca para conectarse con ellos.

Además, como están diseñados para formar parte de las redes de Internet de las Cosas, una buena parte de ellos ni siquiera pide un PIN o una contraseña para controlarlos desde una aplicación móvil. En cuanto a los que sí piden por defecto que se introduzca en una contraseña, de nuevo, la mayor parte cuenta con un PIN por defecto tan básico como «0000» o «1234», alertan desde Panda.

Imágenes y vídeos privados
El otro gran riesgo de los «juguetes eróticos inteligentes» son las fotos y vídeos íntimos. Un ciberdelincuente puede acceder a alguna de las webcams que haya entre sus dispositivos para publicar imágenes en internet o para usarlas a modo de chantaje. No hace falta ser un personaje público, ya que existen precedentes de cómo este tipo de contenidos se hacen virales aunque sus protagonistas sean personas anónimas y no hayan dado su permiso para publicar este tipo de contenido.

«El sexo sigue siendo uno de los temas que más tráfico genera en Internet y la pornografía es una de las puertas de acceso al que más rendimiento le sacan los hackers. El hecho de que el sexo sea un tabú en muchos entornos de nuestras vidas, hace que, en muchas ocasiones, las empresas y organismos públicos eviten advertir de los riesgos que entraña el uso de dispositivos inteligentes. En la era de la robótica y el Internet de las Cosas, estos riesgos, lejos de disminuir, siguen aumentando. No debemos tomarlo a broma», advierte Hervé Lambert, Consumer Global Operations Manager de Panda Security.